Archive for the 'contribuyentes' Category

VIENEN POR TODO, POR VOS TAMBIÉN

¡ VIENEN POR TODO !
… y por vos también!

NO AL ASALTO DE NUESTROS FONDOS EN LAS AFJP

El martes 28 a las 18.00hs en Callao y Corrientes. A las 19 al Congreso.

¡Resistencia y rebelión!

¡No dejemos que nos roben nuestros ahorros otra vez!

• 9.5 MILLONES DE ARGENTINOS ELEGIMOS

MANTENER NUESTROS AHORROS EN LAS AFJP.

• 1.2 millones eligieron pasarse al reparto estatal.

• ¡RESPETEN NUESTRA LIBERTAD DE ELEGIR!

• “PARA MI ES SIMPLEMENTE UN ROBO”.

Lo dijo hasta Juan D. Perón

• CRISTINA DICE QUE NOS ROBA PARA PROTEGERNOS:

Nosotros le decimos: ¡NO NOS MIENTAS MÁS!

• TIENEN PROBLEMAS FISCALES, LES FALTA CAJA,

Y YA DESPILFARRARON NUESTROS IMPUESTOS.

ANTES FUE EL CORRALITO, DESPUES LA PESIFICACIÓN,

LUEGO LE TOCÓ A LOS BONISTAS,

DESPUÉS AL CAMPO, AHORA A LAS AFJP, …

EL PRÓXIMO SOS VOS!

¡DESPERTATE!

La mesa de enlace de grupos de autoconvocados contra la confiscación reunida esta mañana definió como primer medida de protesta convocar a una movilización popular para el día martes 28 de octubre.
La concentración que se iniciará a las 19.00 en la plaza del Congreso para exigir a los legisladores el rechazo total al proyecto de confiscación de los 30 mil millones de dólares de aportes previsionales que pertenecen a quienes los aportaron y no a la señora Kirchner.
VIENEN POR TODO Y POR TODOS. TAMBIEN POR VOS
Buenos Aires 25 de octubre de 2008

Fabián Bergenfeld
José Benegas
Marina Carbajal
Hector Huici
Luis Romero
Ezequiel Vazquez Ger
Marian Teves
Hector Vazquez

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Cacerolas disidentes

“El disidente no actúa en la esfera del poder real en absoluto. No está buscando el poder. No aspira a cargos oficiales ni busca votos. No trata de agradar al público, no ofrece nada ni promete nada. Puede ofrecer en todo caso sólo su pellejo, y lo ofrece en soledad porque no tiene otro modo de afirmar la verdad que sostiene. Sus acciones simplemente articulan su dignidad como ciudadano, sin importar el costo.”

Vaclav Havel

 

 

¡JUICIO POLÍTICO A LOS KIRCHNER!

El rincón del “Contribuyente Embolado”

Un amigo de este blog nacional y no muy popular, que se define a sí mismo como “Contribuyente Embolado”, escribió el siguiente artículo, en el que ventila las fuentes de su frustración y, como su seudónimo lo dice, embole. Comparto cada palabra.

Estoy Podrido – Digamos algunas verdades
Por Contribuyente Embolado

La Reina Cristina no es una “femme fatale”, es un bagayo que ni Vuitton, Rolex, botox, cirugía, extensiones, capas de masilla, etc, pueden arreglar. Sí pueden darle ese aspecto ridículo de veterana que no se entrega, más para pasar las tardes en los café de Av. Del Libertador a la pesca, que ejerciendo el cargo de Suprema Soberana al que cree que se hizo acreedora por obtener casi el 30% del padrón.

Su publicitada facilidad de palabra para improvisar en el atril, es bastante relativa. Si por facilidad de palabra entendemos hablar sin balbucear, diciendo una cantidad de sandeces, incongruencias, mentiras y contradicciones poniendo cara de intelectual, entonces sí, es una gran oradora. Teniendo la paciencia suficiente como para leer detenidamente sus discursos, se ven fácilmente estas características.

Para verla y escucharla por televisión se necesita mucho más que paciencia.

Al pingüino en la escuela lo conocíamos como pájaro bobo. Y no es que el Súper Supremo sea inteligente. Tiene la viveza suficiente, adquirida seguramente en su época de abogado cuervo y, montándose en una estructura netamente fascista, aceptada por una sociedad vencida por años de “mudar de tirano sin vencer la tiranía”, se consolidó en el poder conjuntamente con una camarilla de secuaces para quedarse con cuanto negocio público y/o privado le interesara.  

Cualquiera que critique al gobierno (¿administración?), recibe como respuesta una “verdad absoluta”. Gracias a la política de “acumulación diversificada con inclusión social” (¡¡¿¿??!!) implementada por nuestro “emperador del subdesarrollo” el país pudo salir de la más grave crisis de su historia.

Debemos estar de acuerdo en que es la más grave crisis de la historia, es más, debemos preguntarles a nuestros salvadores ¿estaban en Marte ellos cuando se generó este desastre?. ¿O acompañaron y hasta elogiaron a sus antecesores mientras se generaban otros modelos de acumulación? Porque la única acumulación que cualquier habitante de a pie ve en este país es la de los Supremos y sus secuaces.

En lo que no podemos estar de acuerdo es en que gracias a los Supremos salimos de la crisis.

En realidad es a pesar de ellos.

Y ellos nos están llevando a una nueva crisis en cuanto este gigantesco dibujo con el que armaron la estructura económica, social y política estalle en mil pedazos.

Los productores rurales ¿tienen que cortar las rutas o tienen que cortarse otra cosa?.

Plantean la discusión con el gobierno en términos de rentabilidad y no de derechos de propiedad como lo indica la Constitución.

Si al comienzo en lugar de conformarse con la rentabilidad ocasional y creyendo, igual que creen hoy los industriales subsidiados, que se puede negociar con los autócratas, se hubieran plantado exigiendo sus derechos de propiedad como lo marca la Constitución, se habrían evitado estos problemas, ya sea por el cumplimiento de la misma o porque no hubieran cometido el error de votarlos.

Los economistas que más acceso tienen a los medios y los medios que tienen más acceso al poder hablaban maravillas de este “modelo”. Ahora algunos dicen que necesita un service y otros más temerosos de quedar “pegados” con el derrumbe dicen que siempre habían marcado las inconsistencias del “modelo”.

¿Qué modelo? Los problemas de inflación y desabastecimiento actuales son directa consecuencia de una cantidad de medidas caprichosas, absurdas e inconstitucionales, tomadas exclusivamente para ganar elecciones y acumular poder para seguir con el circo.

No nos olvidemos del hombre triste que asumió respaldado por una ruidosa y mediática murga con el rimbombante título de alianza, inflado también por los economistas e intelectuales mediáticos y apoyado por la mayoría de los medios que le dieron carácter de estadista, siendo los mismos que cuando llegó el derrumbe lo transformaron quizá en este lamentable caso, en la persona que realmente era.

Charla de café IV

El siguiente es un diálogo imaginario entre la Reina Batata, alias “PresidentA de todos los argentinos” (CFK), Henry Hazlitt (HH) y George Gilder (GG).

CFK: ¿Qué tal, cómo les va? Yo quiero en esta tarde decirles que me ha tocado vivir situaciones difíciles, de las que más puedan imaginarse, en momentos de la dictadura y también después en la militancia política. Me enorgullezco de mi pertenencia y de mi historia, y como estoy orgullosa de mi pertenencia y de mi historia la voy a honrar como he honrado todas las cosas en las que he creído en mi vida. Con ese compromiso, quería agradecer la presencia aquí de todos, y convocarlos a la construcción de un país y de una sociedad más justa, en la cual todos podamos acceder a bienes, servicios e información. Escucho a veces hablar con mucha liviandad, pero liviandad que muchas veces es producto de la ignorancia o del desconocimiento, de que la obra pública significa gasto y que por lo tanto no es bueno, durante tanto tiempo se nos dijeron esas cosas.

HH: No existe en el mundo actual creencia más arraigada y contagiosa que la provocada por las inversiones estatales. Surge por doquier, como la panacea de nuestras congojas económicas.

CFK: Éstas son las cosas que nos deben importar y ocupar. Todos tienen que entender que aún falta que muchos argentinos tengan trabajo, que aún falta que muchos argentinos tengan vivienda, seguridad, educación y salud y que a esos argentinos debemos esfuerzo, trabajo y compromiso.

GG: El problema del capitalismo contemporáneo no está en el deterioro del capital físico, sino en una persistente subversión de los medios de producción psicológicos – la moral e inspiración del hombre económico – subestimando la propia conciencia del capitalismo: la noción de que uno debe dar antes de recibir, ofrecer para poder demandar.

HH: Todo lo que obtenemos, aparte de los dones gratuitos con que nos obsequia la naturaleza, ha de ser pagado de una u otra manera. Sin embargo, el mundo está lleno de pseudoeconomistas cargados de proyectos para conseguir algo por nada. Aseguran que el Gobierno puede gastar y gastar. Cuantos gastos realizan los gobiernos son satisfechos mediante la correspondiente exacción fiscal. De una manera inmediata o remota cada dólar que el Gobierno gasta procede inexcusablemente de un dólar obtenido a través del impuesto. Por cada dólar gastado habrá un dólar menos en el bolsillo de los contribuyentes.

CFK: Sin embargo, de estas cosas no se habla.

HH: Existen cosas que no vemos porque desgraciadamente se ha impedido que lleguen a existir. Son las realizaciones malogradas como consecuencia de los dólares arrebatados a los contribuyentes. Nadie ve los jornales destruidos por los impuestos, como tampoco las mercancías y servicios que nunca llegaron a existir. La propia inflación no es más que una manera particularmente viciosa de tributar.

GG: Una definición útil de inflación es la disociación de la demanda y la oferta – la creencia que el poder adquisitivo de una persona puede exceder su poder productivo, que puede obtenerse algo de la nada, que es posible arrebatarle a los demás continuamente sin proveer. En una economía colapsada, donde falla la confianza, un hombre puede cambiar una onza de oro por una libra de maíz. En una economía floreciente, su onza de oro puede comprarle media tonelada de maíz.

CFK: No soy economista, pero comprendo que en los aumentos de precios hay una apropiación de la utilidad, por parte de los sectores formadores de precios, en toda su cadena. Yo quería referirme a estas cuestiones porque creo que éstas son las cuestiones que vienen y que van a definir la etapa. Pero sepamos claramente cuál es el rol y la responsabilidad de cada uno en esto que nos sucede a todos los argentinos para que cada uno sepa la conducta y el comportamiento que debe adoptar si en serio quiere combatir la inflación. Nos merecemos un país constituido por todos y para todos.

HH: Cuando el Gobierno pretende fijar precios máximos tan sólo para algunos artículos, suele elegir ciertos productos básicos, alegando que es esencial que los pobres puedan adquirirlos a un coste “razonable”. El argumento esgrimido para mantener bajos los precios de estos artículos es, en líneas generales, el siguiente: si dejamos la carne a merced del mercado libre, el precio experimentará elevación por efectos de la disputada demanda, de forma que sólo los ricos podrán comprarla. La gente no tendrá carne, en relación a sus necesidades, sino tan sólo en proporción a su poder adquisitivo. Si mantenemos el precio bajo, todos podrán obtener una parte justa.

CFK: Lo ha diagnosticado muy bien.

HH: Ahora bien, los planes para tasar los precios suelen comenzar como esfuerzos para “impedir que suba el coste de la vida” y sus patrocinadores suponen inconscientemente que el precio fijado por el mercado en el momento de comenzar la intervención tiene algo especialmente sacrosanto y “normal”. El precio de partida se considera “razonable” y cualquiera por encima de él, “no razonable”, con independencia de los cambios en las condiciones de producción o demanda sobrevenidos desde que fue establecido por vez primera.

CFK: Realmente la exposición que acaba de hacernos, fantástica.

HH: Pero no es posible mantener el precio de una mercancía por debajo de su nivel de mercado sin que, al mismo tiempo, se produzcan dos consecuencias. En primer término, un incremento en la demanda del artículo intervenido. Puesto que resulta más barato, el público se ve tentado y puede comprarlo en mayor cantidad. En segundo lugar, una reducción de la oferta. Al comprar más la gente, las existencias acumuladas desaparecen más rápidamente del comercio. Pero, además, la producción se contrae. Los márgenes de beneficios son reducidos o eliminados, con lo cual los productores marginales desaparecen. Incluso los más eficientes pueden llegar a experimentar pérdidas. Por consiguiente, en el mejor de los casos, la consecuencia de fijar un precio máximo a un artículo determinado será provocar su escasez. Ahora bien, cuando limitan los salarios y beneficios de quienes los fabrican, sin intervenir al mismo tiempo los de aquellos que producen artículos de lujo o semilujo, desalientan la producción de artículos de primera necesidad sometidos a tasa y estimulan la fabricación de mercancías menos esenciales.

CFK: Entonces, es necesario apelar no solamente a la responsabilidad de los empresarios, sino a todos los instrumentos que los Estados provincial, municipal o nacional tienen para también en cierta manera castigar estas conductas marcadamente antisociales.

HH: Entre ellos figuran el racionamiento, el control de costos, los subsidios y la fijación general de precios.

CFK: Creo que esencialmente el Estado debe, con todos los medios e instrumentos a su alcance, desde análisis de costos por competencia de los distintos estamentos en toda la cadena de valor, trabajar sobre esto. Porque, evidentemente, el ganar es parte de lo que cualquier empresario, cualquiera sea su actividad, quiere obtener. Pero, en definitiva, entramos en el tema de la avaricia.

HH: El Gobierno puede tratar de asegurar el aprovisionamiento extendiendo su control a los costos de producción de un artículo. Para mantener bajo el precio de la carne al detall, por ejemplo. Puede fijar su precio al por mayor, el precio en matadero, el del ganado vivo y el de los piensos, más los salarios de los braceros del campo. Para mantener bajo el precio de la leche, puede intentar fijar los salarios de los repartidores, el precio de los envases, el de la leche en las granjas y el de los piensos. Para contener el precio del pan, puede fijar los salarios en la industria panadera, el precio de la harina, los beneficios de los harineros, el precio del trigo, y así sucesivamente.

CFK: Estoy absolutamente convencida de que éste es el camino para seguir transformando el país.

HH: Pero a medida que el Estado extiende esta intervención de los precios, extiende también las consecuencias que en un principio le llevaron por este camino. Suponiendo que tenga suficiente decisión para fijar estos costos y sea capaz de hacer cumplir sus resoluciones, no consigue otra cosa sino provocar la escasez en los diversos factores que intervienen en la producción de los artículos resultantes. Así, los gobernantes se ven obligados a implantar controles en círculos cada vez más amplios cuya consecuencia final conduce a la fijación general de precios.

CFK: Muchos encuentran subsidios – de hecho el gasoil está subsidiado.

HH: El Estado puede intentar solucionar la dificultad apelando a los subsidios. Reconoce, por ejemplo, que cuando mantiene el precio de la leche o la mantequilla por debajo del nivel del mercado o del nivel relativo en que fija otros precios, puede producirse una escasez por defecto de los inferiores salarios o márgenes de beneficios en la producción de leche o mantequilla, comparados con otras mercancías. Por consiguiente, el Estado trata de desvirtuar los efectos pagando un subsidio a los productores de leche y mantequilla. Prescindiendo de las dificultades administrativas que todo ello implica y suponiendo que el subsidio sea suficiente para asegurar la producción relativa deseada de leche y mantequilla, es notorio que si bien el subsidio es pagado a los productores, los realmente subvencionados son los consumidores. Porque los productores, en definitiva, no reciben por su leche y mantequilla más de lo que obtendrían si se les permitiese aplicar un precio libre a tales productos; pero en cambio, los consumidores los obtienen a un precio muy por debajo al del mercado libre. Están, pues, siendo subvencionados en la diferencia, es decir, en el importe del subsidio pagado aparentemente a los productores.

CFK: Lo que se está planteando hoy con este y en otros temas, creo que es el gran desafío que viene en la República Argentina y que es cómo seguir el crecimiento sin afectar la distribución del ingreso que, al mismo tiempo, va realimentando virtuosa, política y socialmente sustentable el modelo.

GG: Bajo un sistema de redistribución forzosa, los ricos, agresivos y ambiciosos obtienen sus inevitables ventajas no a través de la oferta sino de la apropiación; ganan dinero y poder sólo a expensas de los demás, persiguiendo maniobras gubernamentales de “suma cero”, engaños financieros, burocracia esclerótica y leyes inescrupulosas; o dejándose arropar por los brazos invisibles de un inmenso sistema público de compensaciones y subsidios.

HH: Ahora bien, a menos que el artículo subvencionado se halle también racionado, serán quienes dispongan de mayor poder adquisitivo los que podrán adquirirlo en mayor cantidad. Ello significa que tales personas están siendo más subvencionadas que los económicamente más débiles.

CFK: Estas son las cosas que nos han pasado tantísimas veces a todos, muchas veces no entendemos por no saber, por no conocer. Y cuando uno no sabe, cuando uno no conoce no comprende.

HH: Cuando los precios son mantenidos arbitrariamente bajos por imposición estatal, la demanda excede crónicamente a la oferta. Hemos visto que si el Estado intenta evitar la escasez de un artículo determinado reduciendo también los precios de la mano de obra, las materias primas y otros factores que intervienen en su costo de producción provoca al propio tiempo la escasez de todos ellos. Pero de continuar por el camino emprendido, los gobernantes no sólo se verán obligados a extender cada vez más el control de precios de arriba abajo en sentido “vertical”, sino que considerarán indispensable implantarlo “horizontalmente”. La consecuencia natural de un control general de precios que trata de perpetuar determinado nivel histórico de precios es forzoso que en definitiva conduzca a la implantación de un sistema económico totalmente planificado. Los salarios habrán de ser mantenidos bajos, tan rígidamente como los precios. La mano de obra tiene que racionarse tan implacablemente como las materias primas. El resultado final será que el Estado no sólo habrá de ordenar a cada consumidor la cantidad exacta de que puede disponer de cada artículo, sino también a cada fabricante la cantidad de materia prima y mano de obra que le está permitido utilizar. Todo ello conduciría a implantar una petrificada economía totalitaria, con todas las empresas y todos los obreros a merced del Estado, y la pérdida final de todas las libertades tradicionales que hemos conocido. Porque, como Alexander Hamilton advirtiera en las páginas de El Federalista, “el dominio sobre la subsistencia del hombre equivale al dominio sobre su voluntad.”

CFK: A eso hemos apostado. Éste es el combate de la igualdad social en la República Argentina y en eso estamos comprometidos. Nadie puede mentirle todo el tiempo a todo un pueblo; tarde o temprano las máscaras se caen.

Fuentes:
*Discursos presidenciales
*La economía en una lección (Henry Hazlitt)
*Wealth and Poverty (George Gilder)
(Traducido por The Forgotten Man)

Charla de café

 El siguiente es un diálogo imaginario entre Cristina Fernández de Kirchner (CFK), Martín Lousteau (ML), Ayn Rand (AR) y Juan Bautista Alberdi (JBA).

CFK: La verdad es que me parece que deberíamos hacer todos un ejercicio de reflexión. Creo que es importante este intercambio, estas reflexiones y este conocimiento sobre los temas que abordamos por aquello de lo que a mí siempre me gusta hablar, es decir, del rigor profesional o del rigor intelectual. Yo quiero permitirme, en esta tarde, de hoy, hablar de la profunda transformación que ha tenido nuestro país. Este último fin de semana largo nos tocó ver lo que yo denomino los piquetes de la abundancia, los piquetes de los sectores de mayor rentabilidad.

AR: Estamos en huelga. Ha llegado el momento de ver claro. Lo que ahora pretenden obligarnos a adorar es lo mismo que en otros tiempos quedó revestido con el carácter de dios o de rey: es la desnuda, torcida, insignificante figura del INCOMPETENTE HUMANO. Tal es el ideal de nuestros días, el objetivo a alcanzar, el propósito por el que vivir. Nosotros, en cambio, deberemos expiar la culpa de la inteligencia y trabajar para apoyarles en lo que ordenen, teniendo su placer como única recompensa. Dispondrán de nuestra energía porque nada tienen que ofrecer, y de nuestros productos porque no pueden fabricarlos.

CFK: Algunos sectores insisten con las mismas prácticas de siempre y parece que no están decididos ni a cambiar ni a comprender ni a entender.

AR: Cuentan con que continuaremos trabajando hasta el límite de lo inhumano, alimentándolos mientras nos dure la vida. Porque cuando nos derrumbemos surgirá otra víctima para sustituirnos; una víctima que luche por su supervivencia. Y el margen entre cada víctima sucesiva se irá haciendo menor. Pero esto no preocupa en lo más mínimo a los saqueadores. Su plan, como todos los planes de sus semejantes en el pasado, consiste sólo en que el botín les dure toda la vida. Siempre ha ocurrido así, porque en una generación no es posible agotar a todas las víctimas.

CFK: Si bien es un consuelo que haya tontos en todas partes, no nos convierte en nada distintivos ni siquiera en esta materia. Muchas veces resulta agobiante tener que seguir explicando siempre lo obvio. Hay en la Argentina como un ejercicio de tener que explicar las cosas que son obvias.

ML: En estos últimos años, el Gobierno ha venido utilizando, a los efectos de desacoplar la evolución del precio internacional de los alimentos del precio doméstico, los derechos de exportación, comúnmente denominados retenciones. Lo que pretendemos es aumentar el incentivo para la producción de aquellos insumos básicos que estamos utilizando los argentinos en nuestra dieta.

JBA: Al legislador, al hombre de Estado, al publicista, al escritor, sólo toca estudiar los principios económicos adoptados por la Constitución para tomarlos por guía obligatoria en todos los trabajos de legislación orgánica y reglamentaria. No pueden seguir otros principios, ni otra doctrina económica que los adaptados ya en la Constitución. La economía de la Constitución es expresión fiel de la economía real y normal que debe traer la prosperidad argentina; que no depende de sistema ni de partido político interior, pues la República no tiene ni tendrá más camino para escapar del desierto, de la pobreza y del atraso, que la libertad concedida del modo más amplio al trabajo industrial en todas sus fuerzas (tierra, capital y trabajo), y en todas sus aplicaciones (agricultura, comercio y fábricas).

CFK: Pero ya sabemos que el mercado no es perfecto y que necesita de la intervención como sucede en todos los países del mundo.

JBA: El gobierno tiene el poder de estorbar o ayudar a su producción, pero no es obra suya la creación de la riqueza. Hay leyes que quitan a la tierra su poder productivo, y la esterilizan en manos de sus poseedores.

AR: Cuando una sociedad establece la existencia de criminales por derecho y de saqueadores legales, es decir, de hombres que utilizan la fuerza para apoderarse de la riqueza de las víctimas desarmadas, el dinero se convierte en vengador de quien lo creó. Tales maleantes creen seguro robar a seres indefensos en cuanto han aprobado una ley que los desarme. Pero su botín se convierte en imán para otros como ellos, que se lo arrebatarán a su vez, y así continúa la carrera, venciendo, no el más diestro en la producción, sino quienes emplean mayor brutalidad y rudeza. Cuando la fuerza se convierte en estandarte, el criminal vence sobre el ratero, pero entonces la sociedad desaparece entre un cúmulo de ruinas y de crímenes. Ni un océano de lágrimas ni todos los cañones de la tierra podrán transformar los pedazos de papel que lleva en la cartera en el pan necesario para sobrevivir mañana.

JBA: Toda ley que quita al poseedor o detentador actual el estímulo de la propiedad completa y absoluta, le vuelve indolente porque nada le deja que excite su actividad, le hace perezoso por la incertidumbre en que deja su propiedad o tenencia; le hace devastador y dispendioso, formándole un interés en consumir lo que debe arrebatarle el sucesor impuesto. Algunos socialistas de esta época, menos audaces que los que negaron el derecho de propiedad, han sostenido que el Estado tenía legítimo poder para limitar el uso y disponibilidad de la propiedad, ya que no el de desconocer el derecho de su existencia. Sea cual fuere el vigor de esta doctrina, ella es inconciliable con el artículo 14 de la Constitución argentina y con la noción del derecho de propiedad. La propiedad es el móvil y estímulo de la producción, el aliciente del trabajo, y un término remuneratorio de los afanes de la industria. La propiedad no tiene valor ni atractivo, no es riqueza propiamente cuando no es inviolable por la ley y en el hecho.

ML: También la Presidenta ha manifestado en distintas oportunidades la necesidad de dotar a las distintas actividades de un marco de previsibilidad.

JBA: Organizar la agricultura según la mente de la Constitución moderna es organizar su libertad. La única intervención que, según ese código, puede ejercer la ley en este ramo de la industria nacional, debe tener por objeto desembarazar de toda traba y obstáculo al trabajo agrícola, facilitando todos los medios de poner a su alcance los opulentos recursos y manantiales de riqueza que presenta nuestra tierra digna del nombre de argentina, que lleva como símbolo de su riqueza incomparable. El trabajo, el capital y la tierra no pueden desempeñar sus funciones productoras, ni la riqueza puede tener desarrollo cuando el hombre no ve asegurado el señorío de su persona por el apoyo de la Constitución contra las agresiones de la ley, de la autoridad y del interés particular.

CFK: Somos un país que estamos en condiciones de producir alimentos para más de 500 millones de personas, pero al mismo tiempo, por el alto grado de competitividad que hemos adquirido y tecnología en la producción de esos alimentos y una población que no alcanza a los 40 millones, podemos sostener precios internos que permitan calidad de vida a nuestra sociedad. Está bien, nadie critica que puedan comprarse una 4×4 o que vivan bien y que tengan lo que tantísimos argentinos querrían tener; lo que no me parece bien es que además quieran hacerlo a costa de que otros argentinos no puedan acceder a las cuestiones más elementales.

AR: El lazo común entre los hombres no es un intercambio de sufrimientos, sino el de mercancías. ¿Consigue el dinero quien inventa un motor a expensas de quienes no lo inventaron? ¿Lo consigue el inteligente a expensas del tonto? ¿El capacitado a expensas del incompetente? ¿El ambicioso a expensas del holgazán? El dinero se hace antes de que pueda ser arrebatado por un ladrón o solicitado mediante lágrimas, por el esfuerzo de todo hombre honrado, y en la medida de la capacidad de cada cual.

CFK: No me voy a someter a ninguna extorsión. Estas son las cosas en las que tenemos que ocuparnos los hombres y las mujeres que hemos sido electos por la voluntad popular para representar los intereses del pueblo. Representar los intereses del pueblo significa, esencialmente, mejorar su calidad de vida.

AR: El dinero no conseguirá inteligencia para el tonto, ni admiración para el cobarde, ni respeto para el incompetente. Una sociedad que roba al individuo el producto de su esfuerzo no es, estrictamente hablando, una sociedad, sino una turba, una banda de asaltantes institucionalizada.

CFK: ¿Cómo se hace la distribución del ingreso si no es, precisamente, sobre aquellos sectores que tienen rentas extraordinarias? Si no, ¿de qué ejercicio me están hablando en materia de distribución del ingreso, a quién le vamos a pedir, a los países fronterizos, a quién, qué es la distribución del ingreso?

JBA: La riqueza no nace por nacer: tiene por objeto satisfacer las necesidades del hombre que la forma. Así es que luego que existe, ocurre averiguar cómo se reparte o distribuye entre los que han concurrido a producirla. Para esto es producida; y si el productor no percibe la parte que corresponde a su colaboración, deja de colaborar en lo sucesivo, o trabaja débilmente, la riqueza decae y con ella la prosperidad de la Nación. Luego es preciso que se cumpla la ley natural, que hace a cada productor dueño de la utilidad o provecho correspondiente al servicio de su trabajo, de su capital o de su tierra, en la producción de la riqueza común y partible.

CFK: Se habla también de la voracidad fiscal. Es bueno explicar estas cosas.

JBA: Hasta aquí el peor enemigo de la riqueza del país ha sido la riqueza del Fisco. Después de ser máquinas del fisco español, hemos pasado a serlo del fisco nacional: he ahí toda la diferencia. Después de ser colonos de España, lo hemos sido de nuestros gobiernos patrios: siempre estados fiscales, siempre máquinas serviles de rentas, que jamás llegan, porque la miseria y el atraso nada pueden residuar.

CFK: ¿Con qué fondos creen que se construyen estas obras de infraestructura, la Ruta 9? 18.000 millones de dólares hasta ahora únicamente en obras viales, hace poco inauguré la 81 que atraviesa la provincia de Formosa y 5.600 millones de dólares más que vamos a invertir este año.

JBA: Lo que agota y destruye la riqueza privada no es la contribución, pues al contrario ésta la defiende y conserva; es el despojo, el pillaje que hace el despotismo, no para sus gastos, sino para sus excesos.

AR: La idea contra la que lucho: la de que la necesidad es un ídolo ansioso de sacrificios humanos; la de que la pobreza de algunos es la hoja de una guillotina pendiente sobre otros; la de que todos hemos de vivir con nuestro trabajo, nuestras esperanzas, nuestros planes y esfuerzos, a merced del momento en que la hoja caiga sobre nosotros, y la de que el alcance de nuestra habilidad es el alcance del peligro que corremos, de modo que el éxito nos decapite, mientras el fracaso nos daría el derecho a tirar de la cuerda. Cuando el comercio se efectúa, no por consentimiento de sus partes, sino por obligación; cuando, con el fin de producir, se necesita permiso de quienes no producen nada; cuando el dinero fluye hacia quienes trafican no en géneros, sino en favores; cuando muchos se hacen ricos por el soborno, por la presión, más que por el trabajo, y las leyes no nos protegen contra ellos, sino que, al contrario, son ellos los protegidos contra nosotros; cuando la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en sacrificio, podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que nuestra sociedad está condenada.

CFK: Es muy difícil negar la realidad.

Fuentes:
*Discursos presidenciales
*Conferencia de prensa de Martín Lousteau
*La Rebelión de Atlas (Ayn Rand)
*Sistema Económico y Rentístico para la Confederación Argentina (JB Alberdi)

Discépolo y CFK

No me digas mentiritas…

Los niños son el futuro, o al menos eso dice la sabiduría popular. Es por esta razón que nuestro gobierno siempre tuvo en mente a los más pequeños. ¿Alguien recuerda las historias de NeKi, el pingüino de las tierras blancas? De la mano del Búho Memoria, los jóvenes tuvieron la oportunidad de conocer las andanzas del héroe patagónico, enfrentado a muerte con la malvada Águila Imperial y las aves rapaces armadas de la dictadura. “Pienso que es hora de apoyarlo [a NeKi] y volar junto a él hacia la esperanza”, es el consejo final del búho narrador. Las malas lenguas aseguran que no es coincidencia que esta ave sea considerada agorera en el folclore argentino. En este punto, no sería malo recordar que el pingüino es también conocido como el “pájaro bobo”.

Pero ésta no es la única muestra oficial de preocupación por los futuros hacedores de la patria. Basta con encender el televisor para ver las propagandas de la candidata presidencial por el Frente para la Victoria, donde se narra la historia de la pequeña Dolores Argentina, que gracias al Pajarón de los Hielos es “cada vez más Argentina y menos Dolores”; o aquélla en la que se exige el agradecimiento de los padres por la ignorancia de sus hijos con respecto a qué es el FMI. Verdaderamente, lo único que faltó en la campaña fueron consignas del estilo “Si tu corazón tiene agujeritos juntas lo podemos ayudar” o “Todo todo todo es tuyo si querés, ¿querés?”.

Siguiendo la misma línea, los discursos presidenciales están plagados de frases melosas, como por ejemplo: “lo importante es que lo viene sea mucho mejor, con ideas creativas, con alegría, ponerse contento”, o “Que la ilusión se convierta en algo permanente, la autoestima, saber que podemos ser cada día mejores, porque tenemos un gran recurso humano, y también la ilusión de la vida.” Por lo tanto, el mensaje que este blog quiere transmitir al gobierno será traducido al idioma que este sector maneja mejor, y, parafraseando a la gran filósofa de nuestros tiempos, Cris Morena, exclamamos: Señor Presidente, ¡no nos diga mentiritas!

El famoso maquillaje a los cálculos del INDEC con respecto al IPC (Índice de Precios al Consumidor) es un dato de color en lo que hace a las mentiras del gobierno a la hora de hablar del tema inflación. Entre las explicaciones preferidas por el Heterodoxo de Mirada Esquiva para este fenómeno se encuentra el egoísmo de los empresarios, que desean obtener mayores rentabilidades a costa del bolsillo de los desprotegidos consumidores: “Nosotros podemos hacer todo el esfuerzo en el seguimiento de precios, pero hay sectores que no quieren invertir más en capacidad instalada, quieren más rentabilidad, con la misma capacidad instalada sin generar mayor inversión.”  Y continúa diciendo: “El consumo no necesariamente, bajo ningún aspecto, genera crecimiento en los precios, por el contrario, el consumo tiene que alentar a que todos ustedes y todos los empresarios hagan mayores inversiones para que las inversiones vayan dando la posibilidad de ir dando el equilibrio que todos necesitamos.” La mentira se encuentra aquí en la agregación del consumo privado y público, ya que los efectos del aumento relativo de uno y otro no son iguales.

En el caso de la Argentina, el crecimiento (cada vez más acelerado) del gasto público es lo que se encuentra detrás del aumento de la demanda. A tal punto que representa cerca de un 25% del PBI. Para tener una idea de la dimensión de esta cifra basta recordar que en la demonizada década de los noventa el gasto constituía un 21% del producto. Ahora bien, ¿cómo afecta la “prodigalidad fiscal” a las decisiones de inversión? Armando Ribas explica muy claramente este punto en su libro Política Fiscal y Teoría Monetaria: un nuevo enfoque, señalando que “El Estado toma decisiones de invertir o de gastar sin tener restricción de presupuesto, por lo que su impacto sobre el mercado hace que éste se distorsione completamente. Al actuar así el Estado reasigna recursos de forma ineficiente. Por otra parte, y no menos importante, al no estar sujeta a la posibilidad de quiebra, la administración de las empresas del Estado en general es mucho más ineficiente que la de empresas privadas. Por todas estas razones podemos suponer (…) que existe un proceso de deterioro de la economía en la medida en que el Estado avanza y que, a su vez, ese deterioro tiene un punto de inflexión en la medida en que el Estado se apropia de todos los recursos.” A esto se suma la discrecionalidad del gobierno a la hora de definir una política fiscal, con tasas que aumentan por capricho y nuevos impuestos que atentan contra la propiedad privada, y que vuelve el cálculo del retorno de las inversiones muy difícil. Pero por sobre todas las cosas, como enunciara Jean-Baptiste Say hace dos siglos, la producción se paga con producción. Por lo tanto, si el crecimiento de la demanda es consecuencia del gasto improductivo, el resultado es necesariamente la inflación, y la inversión privada, único elemento capaz de aumentar la oferta, se ve ahogada por las presiones fiscales ejercidas para financiar el derroche estatal.

Otra mentira del Ajusticiador Social es que el proceso inflacionario es prueba de que la Argentina va a seguir creciendo a “tasas chinas” en el futuro: “Terminemos con estas teorías de creer que a la economía se la puede enfriar, porque si se enfría la economía y bajamos el consumo y entonces bajamos la inflación. Claro, si la gente no compra…”. Como ha sido señalado con anterioridad, el problema inflacionario no se produce por un aumento del consumo genuino. Lo que sí está inflando el consumo es el gasto improductivo del Gobierno. Por lo tanto, consuma la gente o no, los elevados costos que el gasto público genera en los productores alimentará la inflación y al mismo tiempo generará recesión. Y entonces el escenario será el peor de todos: la estanflación.

Para finalizar, me gustaría citar al Presidente que, al momento de pronunciar las siguientes palabras, experimentó un rapto de honestidad: “Nosotros queremos una Argentina donde cada día haya menos brazos caídos y más brazos levantados.” En otras palabras: “Arriba las manos, esto es un asalto.”

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El Hombre Olvidado

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