Disciplina Transversal

Así amedrenta el “ex presidente en funciones” (Nelson Castro dixit) a los gobernadores, legisladores, sindicalistas, piqueteros, y demás miembros de la fauna transversal.

Y para los golpistas que se atreven a manifestar su disconformidad con el gobierno… ¡HAY TABLA!

Charla de café IV

El siguiente es un diálogo imaginario entre la Reina Batata, alias “PresidentA de todos los argentinos” (CFK), Henry Hazlitt (HH) y George Gilder (GG).

CFK: ¿Qué tal, cómo les va? Yo quiero en esta tarde decirles que me ha tocado vivir situaciones difíciles, de las que más puedan imaginarse, en momentos de la dictadura y también después en la militancia política. Me enorgullezco de mi pertenencia y de mi historia, y como estoy orgullosa de mi pertenencia y de mi historia la voy a honrar como he honrado todas las cosas en las que he creído en mi vida. Con ese compromiso, quería agradecer la presencia aquí de todos, y convocarlos a la construcción de un país y de una sociedad más justa, en la cual todos podamos acceder a bienes, servicios e información. Escucho a veces hablar con mucha liviandad, pero liviandad que muchas veces es producto de la ignorancia o del desconocimiento, de que la obra pública significa gasto y que por lo tanto no es bueno, durante tanto tiempo se nos dijeron esas cosas.

HH: No existe en el mundo actual creencia más arraigada y contagiosa que la provocada por las inversiones estatales. Surge por doquier, como la panacea de nuestras congojas económicas.

CFK: Éstas son las cosas que nos deben importar y ocupar. Todos tienen que entender que aún falta que muchos argentinos tengan trabajo, que aún falta que muchos argentinos tengan vivienda, seguridad, educación y salud y que a esos argentinos debemos esfuerzo, trabajo y compromiso.

GG: El problema del capitalismo contemporáneo no está en el deterioro del capital físico, sino en una persistente subversión de los medios de producción psicológicos - la moral e inspiración del hombre económico - subestimando la propia conciencia del capitalismo: la noción de que uno debe dar antes de recibir, ofrecer para poder demandar.

HH: Todo lo que obtenemos, aparte de los dones gratuitos con que nos obsequia la naturaleza, ha de ser pagado de una u otra manera. Sin embargo, el mundo está lleno de pseudoeconomistas cargados de proyectos para conseguir algo por nada. Aseguran que el Gobierno puede gastar y gastar. Cuantos gastos realizan los gobiernos son satisfechos mediante la correspondiente exacción fiscal. De una manera inmediata o remota cada dólar que el Gobierno gasta procede inexcusablemente de un dólar obtenido a través del impuesto. Por cada dólar gastado habrá un dólar menos en el bolsillo de los contribuyentes.

CFK: Sin embargo, de estas cosas no se habla.

HH: Existen cosas que no vemos porque desgraciadamente se ha impedido que lleguen a existir. Son las realizaciones malogradas como consecuencia de los dólares arrebatados a los contribuyentes. Nadie ve los jornales destruidos por los impuestos, como tampoco las mercancías y servicios que nunca llegaron a existir. La propia inflación no es más que una manera particularmente viciosa de tributar.

GG: Una definición útil de inflación es la disociación de la demanda y la oferta - la creencia que el poder adquisitivo de una persona puede exceder su poder productivo, que puede obtenerse algo de la nada, que es posible arrebatarle a los demás continuamente sin proveer. En una economía colapsada, donde falla la confianza, un hombre puede cambiar una onza de oro por una libra de maíz. En una economía floreciente, su onza de oro puede comprarle media tonelada de maíz.

CFK: No soy economista, pero comprendo que en los aumentos de precios hay una apropiación de la utilidad, por parte de los sectores formadores de precios, en toda su cadena. Yo quería referirme a estas cuestiones porque creo que éstas son las cuestiones que vienen y que van a definir la etapa. Pero sepamos claramente cuál es el rol y la responsabilidad de cada uno en esto que nos sucede a todos los argentinos para que cada uno sepa la conducta y el comportamiento que debe adoptar si en serio quiere combatir la inflación. Nos merecemos un país constituido por todos y para todos.

HH: Cuando el Gobierno pretende fijar precios máximos tan sólo para algunos artículos, suele elegir ciertos productos básicos, alegando que es esencial que los pobres puedan adquirirlos a un coste “razonable”. El argumento esgrimido para mantener bajos los precios de estos artículos es, en líneas generales, el siguiente: si dejamos la carne a merced del mercado libre, el precio experimentará elevación por efectos de la disputada demanda, de forma que sólo los ricos podrán comprarla. La gente no tendrá carne, en relación a sus necesidades, sino tan sólo en proporción a su poder adquisitivo. Si mantenemos el precio bajo, todos podrán obtener una parte justa.

CFK: Lo ha diagnosticado muy bien.

HH: Ahora bien, los planes para tasar los precios suelen comenzar como esfuerzos para “impedir que suba el coste de la vida” y sus patrocinadores suponen inconscientemente que el precio fijado por el mercado en el momento de comenzar la intervención tiene algo especialmente sacrosanto y “normal”. El precio de partida se considera “razonable” y cualquiera por encima de él, “no razonable”, con independencia de los cambios en las condiciones de producción o demanda sobrevenidos desde que fue establecido por vez primera.

CFK: Realmente la exposición que acaba de hacernos, fantástica.

HH: Pero no es posible mantener el precio de una mercancía por debajo de su nivel de mercado sin que, al mismo tiempo, se produzcan dos consecuencias. En primer término, un incremento en la demanda del artículo intervenido. Puesto que resulta más barato, el público se ve tentado y puede comprarlo en mayor cantidad. En segundo lugar, una reducción de la oferta. Al comprar más la gente, las existencias acumuladas desaparecen más rápidamente del comercio. Pero, además, la producción se contrae. Los márgenes de beneficios son reducidos o eliminados, con lo cual los productores marginales desaparecen. Incluso los más eficientes pueden llegar a experimentar pérdidas. Por consiguiente, en el mejor de los casos, la consecuencia de fijar un precio máximo a un artículo determinado será provocar su escasez. Ahora bien, cuando limitan los salarios y beneficios de quienes los fabrican, sin intervenir al mismo tiempo los de aquellos que producen artículos de lujo o semilujo, desalientan la producción de artículos de primera necesidad sometidos a tasa y estimulan la fabricación de mercancías menos esenciales.

CFK: Entonces, es necesario apelar no solamente a la responsabilidad de los empresarios, sino a todos los instrumentos que los Estados provincial, municipal o nacional tienen para también en cierta manera castigar estas conductas marcadamente antisociales.

HH: Entre ellos figuran el racionamiento, el control de costos, los subsidios y la fijación general de precios.

CFK: Creo que esencialmente el Estado debe, con todos los medios e instrumentos a su alcance, desde análisis de costos por competencia de los distintos estamentos en toda la cadena de valor, trabajar sobre esto. Porque, evidentemente, el ganar es parte de lo que cualquier empresario, cualquiera sea su actividad, quiere obtener. Pero, en definitiva, entramos en el tema de la avaricia.

HH: El Gobierno puede tratar de asegurar el aprovisionamiento extendiendo su control a los costos de producción de un artículo. Para mantener bajo el precio de la carne al detall, por ejemplo. Puede fijar su precio al por mayor, el precio en matadero, el del ganado vivo y el de los piensos, más los salarios de los braceros del campo. Para mantener bajo el precio de la leche, puede intentar fijar los salarios de los repartidores, el precio de los envases, el de la leche en las granjas y el de los piensos. Para contener el precio del pan, puede fijar los salarios en la industria panadera, el precio de la harina, los beneficios de los harineros, el precio del trigo, y así sucesivamente.

CFK: Estoy absolutamente convencida de que éste es el camino para seguir transformando el país.

HH: Pero a medida que el Estado extiende esta intervención de los precios, extiende también las consecuencias que en un principio le llevaron por este camino. Suponiendo que tenga suficiente decisión para fijar estos costos y sea capaz de hacer cumplir sus resoluciones, no consigue otra cosa sino provocar la escasez en los diversos factores que intervienen en la producción de los artículos resultantes. Así, los gobernantes se ven obligados a implantar controles en círculos cada vez más amplios cuya consecuencia final conduce a la fijación general de precios.

CFK: Muchos encuentran subsidios - de hecho el gasoil está subsidiado.

HH: El Estado puede intentar solucionar la dificultad apelando a los subsidios. Reconoce, por ejemplo, que cuando mantiene el precio de la leche o la mantequilla por debajo del nivel del mercado o del nivel relativo en que fija otros precios, puede producirse una escasez por defecto de los inferiores salarios o márgenes de beneficios en la producción de leche o mantequilla, comparados con otras mercancías. Por consiguiente, el Estado trata de desvirtuar los efectos pagando un subsidio a los productores de leche y mantequilla. Prescindiendo de las dificultades administrativas que todo ello implica y suponiendo que el subsidio sea suficiente para asegurar la producción relativa deseada de leche y mantequilla, es notorio que si bien el subsidio es pagado a los productores, los realmente subvencionados son los consumidores. Porque los productores, en definitiva, no reciben por su leche y mantequilla más de lo que obtendrían si se les permitiese aplicar un precio libre a tales productos; pero en cambio, los consumidores los obtienen a un precio muy por debajo al del mercado libre. Están, pues, siendo subvencionados en la diferencia, es decir, en el importe del subsidio pagado aparentemente a los productores.

CFK: Lo que se está planteando hoy con este y en otros temas, creo que es el gran desafío que viene en la República Argentina y que es cómo seguir el crecimiento sin afectar la distribución del ingreso que, al mismo tiempo, va realimentando virtuosa, política y socialmente sustentable el modelo.

GG: Bajo un sistema de redistribución forzosa, los ricos, agresivos y ambiciosos obtienen sus inevitables ventajas no a través de la oferta sino de la apropiación; ganan dinero y poder sólo a expensas de los demás, persiguiendo maniobras gubernamentales de “suma cero”, engaños financieros, burocracia esclerótica y leyes inescrupulosas; o dejándose arropar por los brazos invisibles de un inmenso sistema público de compensaciones y subsidios.

HH: Ahora bien, a menos que el artículo subvencionado se halle también racionado, serán quienes dispongan de mayor poder adquisitivo los que podrán adquirirlo en mayor cantidad. Ello significa que tales personas están siendo más subvencionadas que los económicamente más débiles.

CFK: Estas son las cosas que nos han pasado tantísimas veces a todos, muchas veces no entendemos por no saber, por no conocer. Y cuando uno no sabe, cuando uno no conoce no comprende.

HH: Cuando los precios son mantenidos arbitrariamente bajos por imposición estatal, la demanda excede crónicamente a la oferta. Hemos visto que si el Estado intenta evitar la escasez de un artículo determinado reduciendo también los precios de la mano de obra, las materias primas y otros factores que intervienen en su costo de producción provoca al propio tiempo la escasez de todos ellos. Pero de continuar por el camino emprendido, los gobernantes no sólo se verán obligados a extender cada vez más el control de precios de arriba abajo en sentido “vertical”, sino que considerarán indispensable implantarlo “horizontalmente”. La consecuencia natural de un control general de precios que trata de perpetuar determinado nivel histórico de precios es forzoso que en definitiva conduzca a la implantación de un sistema económico totalmente planificado. Los salarios habrán de ser mantenidos bajos, tan rígidamente como los precios. La mano de obra tiene que racionarse tan implacablemente como las materias primas. El resultado final será que el Estado no sólo habrá de ordenar a cada consumidor la cantidad exacta de que puede disponer de cada artículo, sino también a cada fabricante la cantidad de materia prima y mano de obra que le está permitido utilizar. Todo ello conduciría a implantar una petrificada economía totalitaria, con todas las empresas y todos los obreros a merced del Estado, y la pérdida final de todas las libertades tradicionales que hemos conocido. Porque, como Alexander Hamilton advirtiera en las páginas de El Federalista, “el dominio sobre la subsistencia del hombre equivale al dominio sobre su voluntad.”

CFK: A eso hemos apostado. Éste es el combate de la igualdad social en la República Argentina y en eso estamos comprometidos. Nadie puede mentirle todo el tiempo a todo un pueblo; tarde o temprano las máscaras se caen.

Fuentes:
*Discursos presidenciales
*La economía en una lección (Henry Hazlitt)
*Wealth and Poverty (George Gilder)
(Traducido por The Forgotten Man)

Gobierno mafioso

Desde The Forgotten Man queremos solidarizarnos con José Benegas, quien en los últimos días ha sido amenazado telefónicamente. Aquí, el post que escribió en su blog al respecto.

Enseñanzas del Comandante Chávez

¡Qué me van a hablar de amor!

Los sueños sueños son

Lo que Chávez sueña

Lo que Chávez es

Los Simpson eran demasiado reales

Viene por vos

Primero, fue por la leche y la carne
Después, el maíz y el trigo

Ahora, viene por vos

Charla de café III

Dada la prolífica semana experimentada por la Señora Presidente, presentamos otro diálogo imaginario entre los personajes de Charla de café II. Las fuentes utilizadas son las mismas.

 ML: Presidenta: la producción agropecuaria y su elaboración para agregar valor agregado es, sin duda, un elemento fundamental de la economía argentina y también una de las mayores posibilidades de crecimiento y mejora social que poseemos como país.

 CFK: El otro día charlaba con alguien y me decía que la soja es, en términos científicos, prácticamente un yuyo que crece sin ningún tipo, digamos, de cuidados especiales. Esto no está mal, no estoy haciendo una crítica a la “plantita” que tiene un altísimo valor proteico, similar a la carne, pero que no es del gusto ni de la dieta alimentaria de los argentinos. Un campo dedicado a la soja requiere 1 o 2 puestos de trabajo. El otro día alguien me hablaba de un campo en Capilla del Señor de 900 hectáreas, un campo importantísimo, con una altísima rentabilidad, según me decía su propietario y con 2 empleados.

 TS: Las personas que más me asustan son aquéllas que ni siquiera saben lo suficiente como para darse cuenta de lo poco que saben.

 ML: Nadie dice que la soja es mala, obviamente que algo que nos demanda el mundo y que nosotros podemos producir a muy buenos precios no tiene nada de malo per se, pero sí tiene profundos efectos en el resto de la actividad productiva. Desplaza y encarece otras actividades porque encarece el precio de la tierra; tiene efecto sobre el propio suelo como monocultivo; tiene un impacto laboral muy bajo. Lo que estamos diciendo es que no es lo mismo producir soja que leche y que si no cambiamos el rumbo que tenemos, a la larga lo que vamos a tener es menos leche, menos carne, menos trigo, menos maíz y mucho más caro para todos.

 TS: Como yo lo veo, las diferencias en los supuestos  sobre los que se construyen las ideas juegan un rol fundamental en la determinación de los desacuerdos con respecto a las políticas, principios o ideologías que se debieran favorecer. Si uno parte de la creencia de que la persona más sabia de la Tierra no posee ni siquiera el uno por ciento del conocimiento total del planeta, eso da por tierra con la ingeniería social, el planeamiento central de la economía, y otras innumerables ambiciones de la izquierda política. Si nadie tiene ni el uno por ciento del conocimiento actualmente disponible, sin contar el conocimiento aún por ser descubierto, la imposición desde arriba de las ideas diseñadas por las elites convencidas de su superioridad intelectual y moral es una fórmula para el desastre.

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Charla de café II

El siguiente, es un diálogo imaginario entre la Presidente (CFK), Martín Lousteau (ML), Juan Bautista Alberdi (JBA) y Thomas Sowell (TS)

 CFK: Hoy estamos aquí y siento que estamos en un momento histórico de la Patria. Venimos de historias diferentes, de experiencias diferentes, de lugares político sociales y hasta culturales diferentes, pero lo importante no es de dónde se viene sino hacia dónde vamos todos juntos. Quiero contarles la alegría que siento cuando veo nuevamente a los jóvenes argentinos, a las mujeres cantar con orgullo y emoción el himno nacional argentino agitando las banderas de la Patria. Siento realmente que estamos construyendo un nuevo tiempo, un nuevo país, donde hemos vuelto a sentir el orgullo de ser argentinos.

 JBA: La Patria, tal como la entendían los griegos y los romanos, era la asociación de las almas, de las personas y de los intereses de sus miembros. Su poder era omnipotente y sin límites respecto de los individuos de que se componía. La Patria, así entendida, era y tenía que ser la negación de la libertad individual. El hombre individual se debía todo entero a la Patria; le debía su alma, su persona, su voluntad, su fortuna, su vida, su familia, su honor. Reservar a la Patria alguna de esas cosas era traicionarla; era como un acto de impiedad. Ésta es la condición presente de las sociedades de origen greco-romano. Sus individuos, más bien que libres, son los siervos de la Patria. La Patria es libre, en cuanto absorbe y monopoliza las libertades de todos sus individuos; pero sus individuos no lo son porque el Gobierno les tiene todas sus libertades.

 CFK: La democracia es, esencialmente, el pueblo y los intereses del país, en conjunto, unidos, sin posibilidad de ser separados.

 JBA: Pero dejar en manos del Gobierno de la Patria todo el poder público adjudicado a la Patria misma, es dejar a todos los ciudadanos que componen el pueblo de la Patria sin el poder individual en que consiste la libertad individual, que es toda y la real libertad de los países que se gobiernan, que se educan, que se enriquecen y engrandecen a sí mismos, por la mano de sus particulares, no de sus Gobiernos.

 ML: Pero siempre debemos pensar en un país que nos incluya a todos, un país donde las enormes diferencias tiendan a diluirse, un país sustentable productiva y socialmente como es la convicción del Gobierno nacional.

 CFK: Es necesario que, además de que haya muchos ricos, haya muy pocos pobres y casi nada de pobres. Yo siempre les dije que mi ilusión sería que en la República Argentina no hubiera un solo pobre. Creo que ese día podríamos denominarnos una sociedad justa, mientras tanto, mientras haya alguien sin trabajo y sin comida vamos a seguir siendo una sociedad con un grado de inequidad inaceptable.

 TS: Algunos de los casos más importantes de confusión de identidad se encuentran entre los intelectuales que tienen problemas para recordar que no son Dios. La primera enseñanza de la economía es la escasez: nunca hay suficiente de algo para satisfacer plenamente a todos los que lo quieren. La primera enseñanza de la política consiste en ignorar la primera enseñanza de la economía. Muchos en la izquierda política están tan hipnotizados por la belleza de sus sueños que no pueden ver la horrible realidad que están creando en el mundo real.

 JBA: Los adelantos del país deben marchar necesariamente en proporción directa del número de sus egoístas inteligentes, laboriosos y enérgicos, y de las facilidades y garantías que su egoísmo fecundo y civilizador encuentra para ejercerse y desenvolverse. La sociedad sudamericana estaría salvada y asegurada en su porvenir de libertad y de progreso, desde que fuese el egoísmo inteligente y no el patriotismo egoísta el llamado a construir y edificar el edificio de las Repúblicas de Sud-América. El egoísmo bien entendido de los ciudadanos sólo es un vicio para el egoísmo de los Gobiernos que personifican a los Estados.

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Definiciones

 En el programa que Nelson Castro conduce en TN, El juego limpio, se presentaron Alfredo y Atilio De Ángeli (sin “s”, remarcaron). A continuación, un par de definiciones interesantes:

  • Con respecto a los legisladores provinciales: “Son representantes del pueblo, no representantes del gobierno.”
  • Mensaje directo a los gobernadores: “Se pueden tener los zapatos lustrados pero los pantalones gastados de tanto arrodillarse.”
  • De su relación con Moreno: “Hay mucho torito acá en Buenos Aires, pero en el interior no aparecen.”
  • Sobre la situación de los productores: “Quieren trabajar en el campo, no ir a agrandar las villas miseria.”
  • Finalmente, ¿cuál es el motivo detrás de las agresiones presidenciales?: “Ella se encandiló con un viejo rencor”.

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